Alrededores de El Tiemblo
| Fecha: 11/01/04
Clima: 
Crónica: Jorge
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Integrantes:
Carlos y Lidy (Wrangler) y Rosa, Daniel, Paula y Jorge (Range) |
La semana pasada habíamos hablado y todos teníamos unas enormes ganas de salir de ruta, pero las enfermedades de los niños, el no tener terminado el coche y otras razones desconocidas hacían que al final fuéramos
solo Carlos y Lidy con su Wrangler y nosotros con nuestro Range los que aprovecháramos este domingo para dar una vuelta cerca de El Tiemblo (Ávila) y, ya de paso, probar nuestros coches en algunas conocidas
trialeras de por allí.
Así que nos pusimos en camino siguiendo un track que ya teníamos hasta la primera dificultad del día: un río con piedras XL que había que cruzar remontándolo
un poco.
| El primero en atacarlo fue Carlos: bajada despacito y trazando bien, buena entrada al lecho del río... pero una piedra escondida en el fondo hace que el tren
delantero del Jeep se quede en el aire y no avance. Maniobra hacia atrás, pero no consigue deshacerse de ella. Otra vez hacia alante y lo único que consigue es que la piedra gire sobre si misma y, encima,
sea mas alta que antes. Total, que después de varias maniobras fallidas y como no había nadie voluntario a meterse en el río para empujar un poco (que es lo que faltaba para liberarse) decidimos bajar el
Range y darle un tironcito con la eslinga. Bajamos con cuidado el Range por las piedras, Carlos puso la eslinga sin mojarse, y con un pequeño tirón estaba el Wrangler libre. Conociendo donde estaba el
pedrusco, la maniobra fue mucho mas fácil aunque el final del río con la cantidad de agua que llevaba nos hiciera pensar que el motor de gasolina podía fallar, cosa que no pasó y libramos el vadeo sin
novedad tanto Carlos como yo. |
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Una vez dejado atrás el río, continuamos por unas estrechas pistas donde nos sorprendió el barro (lleva bastante tiempo sin llover por aquí). Sin problemas,
nos sirvió para divertirnos y hacernos mas difíciles los pasos estrechos entre piedras de algunos sitios.
| Sobre las 13 hicimos la consabida parada de los donuts que, además, nos sirvió para estirar las piernas, comentar los pasos y preparar la parte siguiente de la
ruta. |
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El barro seguía siendo protagonista de esta parte, con pequeñas bañeritas hasta que llegamos a una subida embarrada con dos opciones: Carlos eligió la de la
derecha y tirando de CV subió rápidamente. A mi me parecido que la de la izquierda tenia más "salsa" y me metí por ella: los profundos agujeros se tragaron la rueda delantera dejando el Range
parado. Maniobra hacia atrás, nuevo intento con el mismo resultado y al final subimos por donde Carlos que era la opción correcta.
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Así llegamos hasta el Barraco, cogemos la carretera y después de un corto enlace asfáltico bordeamos las montañas por pistas anchas y con los únicos
sobresaltos (nunca mejor dicho) que algunas zanjas tapadas por al barro que hicieron saltar nuestros coches y nuestros cuerpos dentro de ellos, llegando hasta la base de la subida trialera de "El
Barraco" donde paramos para que comiera Paula (la semana que viene cumple 2 años) que ya tenia hambre.
| Carlos y yo teníamos mas hambre de trialera que de comida por lo decidimos comer una vez superada esta. Me tocó a mi primero: despacio, buscando la tracción para
no escarbar (que es lo mas fácil allí), pero cojiendo la velocidad suficiente para salvar los escalones de piedra fuimos subiendo hasta casi arriba del todo donde un inoportuno cruce de puentes nos paró.
Nos dejamos caer y por otra trazada subiendo la rueda por una de las piedras, el Range salió disparado hacia la cumbre ¡¡ BIEN !!. Le tocaba a Carlos, que tenia que aprender a dosificar sus 180 CV en esa
superficie para subir: subió hasta el mismo sitio que yo, trazó por encima de la piedra y en un pis-pas estaba arriba ¿quien dijo miedo?. nos quedaba otra parte también empinada y con una piedra en medio
que Carlos libro fácilmente pero que a mi me costó mas porque me coincidían dos agujeros formando un precioso pero inefectivo cruce de puentes. Después de varios intentos, las indicaciones de Carlos
hicieron que salvara el paso y nos pusiéramos a comer allí mismo. |
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Después de comer continuamos pisteando por aquélla zona, ya sin mas complicaciones, viendo unos impresionantes paisajes de la sierra de Gredos nevada y de toda la
comarca desde la cima . |