suzu vadeo.jpg (30218 bytes)   Historia de un cambio   vitara2.jpg (32080 bytes)

 

¡Ahh, los tiempos del SJ! Su maravilloso eje rígido, nunca golpeabas las barras de dirección, ni el cárter, ni nada de nada.

Aquella altura libre, que sin ser la caña te permitía pasar por un montón de sitios sin golpear ¿Y que decir de lo estrechito que era? ¡Corredoiras a mí! Enorme placer pasar a 20 Km/h por donde otros iban casi en reductora. 

Aquellos bajos simples y diáfanos, en los cuales ninguna piedra conseguía hacer nada de importancia ¡Ese coche estaba hecho para el monte! ¡A cuántos TT he visto enterrarse en el barro que yo acababa de pasar de puntillas! Suzuki Machote, que es lo que era. 

Como era tan bueno en el monte, le perdonabas aquellas pequeñas cosas que tenía. Los cortafuegos ¡Que no fuesen muy largos! Sus 45 cv percherones ayudados por la reductora inexistente te dejaban tirado a mitad de cortafuegos a poco que te despistases ¡No pasa nada! Freno de mano, acelerón, un poco de maña y seguro que subías. Hombre, le costaba encender en cuestas empinadas, cosa del carburador, pero un Suzukero de pro no se amilanaba por esas pequeñeces. 013.JPG (16357 bytes)

Las inclinaciones laterales ¡Ay, mi madre, las inclinaciones laterales! Eso si que era adrenalínico total ¡Si es que alguna vez me acojonaba subir a los bordillos! Pero estaba hecho para el monte, eso estaba claro.

Y como estaba hecho para el monte, comenzabas a perderte en él. Y cada vez ibas más lejos, a montañas más lejanas, y la tarde se hacía corta.

Y como se hacía corta, salías más temprano. Y ya puestos a salir temprano, salías por la mañana. Entonces surgía otro placer, que era comer en ruta.

¿Las bártulos para comer? Pues atrás, que para eso tenía unos asientos facilísimos de abatir. Nevera, balda con comida, mesa, sillas ¡Interminable espacio para un chimpín como ese! ¡Cuantos sábados disfrutando del monte pasé con aquel champillo!

Todo el día en el monte ¡Todo el día! Horas y horas de diversión, que ni siquiera el dolor de espalda que te provocaba tanto tiempo a lomos del brioso corcel conseguía empañar.

Y como todo llega, llegó el tiempo de ir más lejos, por que las montañas exploradas estaban ya, y otros horizontes te reclamaban.

Y como había que ir más lejos, apurabas más el día hasta que llegaba la noche. Llegaba la noche y llegaban los tramos nocturnos ¡Que emoción, circular por pistas desconocidas en medio de la negrura mas absoluta con aquellas dos velitas que tenía el SJ como faros!

Y ya puestos a apurar el día, le dedicabas dos días. Entonces, otra maravilla apareció ¡Acampar en ruta!

¿Los bártulos para acampar? Pues...atrás...como sea. Tienda, saco de dormir, trastos de cocina ¡Es increíble lo que se estira el maletero! Pero que no tuvieses que frenar, que acababas enterrado en baldas y sacos.

Pasar todo el día en buena compañía haciendo 4x4, comer en el monte, seguir haciendo 4x4 hasta la noche y al acabar el día parar, montar un campamento, hacer un fuego y preparar un churrasco ¿Puede ser un fin de semana más completo? ¡Pues sí, si que puede! Al día siguiente más 4x4 después de recoger el campamento ¡Eso si que es disfrutar!

Una vez acabada la ruta, despedida hasta la próxima y caneando para volver, que con la media que sacaba el SJ se tardaba una barbaridad en volver ¡Cuanta cuesta subí en tercera a 50 Km/h! He tenido pesadillas en las que algún caracol me saludaba al pasar, sonriente, baboso ¡Asqueroso!

Al llegar a casa, el descanso del guerrero. Espalda dolorida, con las vértebras soldadas por 14 horas de pistas sobre las infernales ballestas. Hombros encogidos de ir pilotando en la Suzulata, que el ancho no da para más ¡Si hasta se me clavaba la manilla de la ventanilla en la pierna! Bíceps de Conan el Bárbaro, de maniobrar sin dirección asistida.

Pero todo daba igual, yo no le prestaba atención a esas menudencias ¡Sin sacrificio no hay gloria! Frase con la que mi inclinómetro no estaba de acuerdo ¡Inclinómetros! ¿Que sabrán de la aventura?

Y puestos a hablar de aventura ¿Por qué no dedicarle tres días a una ruta, o cuatro o cinco! ¡Si, eso es! La aventura en estado puro. Días y días avanzando a través de montañas, viendo paisajes ignotos, saludando a gentes diferentes, venciendo las dificultades entre todos ¡Eso es lo que quiero, sí!

Pero esta vez el SJ no me acompañaría. Es triste, sí, muy triste ¿Y por qué no me acompañaría a mis nuevas aventuras el SJ, amigo campeón?

La respuesta la tenía mi inclinómetro, sabio inclinómetro, sabio en sus palabras. El inclinómetro me dijo, con un profundo conocimiento en el fondo de sus brillantes y sagaces ojos

¿Pero a donde crees que me vas a llevar en ese champillo, atontao? ¡Mira que vas a comer pescado cocido durante un mes como me lleves de travesía en esa lata!

Y eso me hizo pensar, y reflexionar profundamente sobre la vida, y las cosas que realmente tienen importancia. Y sobre la manduca. Y acerca del pescado cocido. Inhumano.

Esos profundos pensamientos me cambiaron. Temeroso aún, pensando en peces escaldados, sosos y sin sabor, di el primer paso en mi renacer ¡Cambié el SJ, amigo fiel, por el Vitara!

Javi.jpg (23084 bytes) Y con el Vitara todo cambió. Mi espalda ¡Bendito Vitara! Otra vida, otro mundo. Horas cabalgando y la espalda sin notarlo ¡Ya podía agacharme a atarme las botas! Nunca más tropezones por cordones desatados. Mis brazos ¡Bendita dirección asistida! Conan, a plantar patatas. Estiramientos ¡Puedo estirar los brazos sin salirme del coche! Ya no más complejo de mejillón en escabeche ¡Isabel, a enlatar atunes, no más a Marcial!

Cortafuegos a mí ¡Venid, cobardes! Acelerador a medio gas y el Vitara sube ¡No me calo, no me calo, chincha rabincha, cortafuegos sin mincha! Anchura, maravillosa anchura, me inclino ante vos, majestad, y no me entra cagalera. Inclinación a la derecha, inclinación a la izquierda, parece un baile.

La vuelta a casa, a toda pastilla ¡Los caracoles para los franceses! Y algo nuevo al volver de noche, algunas veces me dan luces ¡Les deslumbro! ¡Se ha hecho la luz! Las velas, para las iglesias.

La nueva vida, maravillosa vida, lado oscuro tiene, como todo en esta vida.

Plástico, plástico, el plástico para las tarrinas de yogurt. Defensa rota, protectores laterales adornando el camino. Todo es ahora agresivo, enemigo potencial. Voy montado en un cochecito de Guisval, esquivando piedras y palos malvados que mi juguete quieren abollar.

Suspensión independiente, independientemente de lo que hagas golpeas los bajos ¡Las piedras del camino ahora me odian, rascadas todas ellas por lo bajito del Vitara! Las especificaciones cambiaron con el coche, no más altura libre ¡Viva la bajura libre!

Rutómetros no necesito, fácil es seguir el rastro de trozos de plástico y piedras marcadas que delatan mi paso por las pistas ¡GPS para que te quiero! Moderno Garbancito soy, marcando el camino de regreso con los restos del progreso.

Quien algo quiere, algo le cuesta, me digo. Sacrificar unas cosas para tener otras, duro, duro es. Pero es la vida, así es ha sido siempre. Cambiar para crecer. Si no cambias no creces. Si no creces pequeño te quedas, y lejos no llegas.

Marcial

Vitara 1.6i

 

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