Por el Rio Pirón

 

Fecha: 22/03/08 

Clasif.: De todo un poco

Crónica: Jorge  

Integrantes:

Carlos y Lidy (Brutus), Cesar  y Pilar (Cherokee), Daniel  y Jorge (Vitara)

Había ganas. Llevábamos bastante tiempo sin salir (salvo pequeñas cosas o la quedada de Carlos en Teruel) y el anuncio de que el tiempo iba a empeorar (por fin !!!!!) nos animó para quedar a salir a dar una vuelta por Segovia.

La primera desilusión vino cuando al levantarnos vemos que hace un sol esplendido... donde esta la lluvia esa anunciada?. Nos vamos hacia el puerto de Los Leones a tomar café y alli, nos juntamos con Carlos. Cesar y Pili se unirán a nosotros más tarde.

Empezamos esta conocida ruta rita con un mini-vadeo y con la emisora del Vitara abrasada por un problema con la antena. Tan conocida era la ruta que íbamos de memoria hasta que Carlos para y me suelta el consabido "me he perdido". Ponemos las coordenadas del pueblo donde habíamos quedado con Cesar en el GPS y nos dedicamos a navegar hasta allí.

Ya cuando nos encontramos todos llovía y en la segunda parte de la ruta con dimos un fiestón de barrillo, cruzadas (esa tracción trasera del Vitara y del Chero) hasta que llegamos a la bajadilla que lleva al rio. Allí Cesar pasó por la zona fácil pero tanto Carlos como yo nos tiramos por las roderas con las consigientes levantadas de pata del Viti y las estiradas de Brutus. Volvimos a subir por el mismo sitio (esta vez cesar subió por donde los demás) hasta una "chepa" donde el bajito (lease Viti) se quedaba enganchachado por la panza debido posiblemente a la falta de fé de su conductor y a las escasas, y con exceso de fé, indicaciones de los de fuera.
Superado esto nos volvemos a meter en la zona "de lao" hasta bajar al valle donde se vadea el río en tres ocasiones. En la última un exceso de confianza por mi parte me hizo entrar en tercera y tracción trasera con lo que... se me caló en medio del río aunque pude salir por inercia. También ayudo el que se mojara la bobina. Un tironcito de Carlos para dejarlo fuera del todo, un trapito de Cesar para secar la bobina y un petardo en el escape al dar el arranque bastó para que arrancara y Carlos nos obsequiara con UNA magdalena. Si, si, UNA para todos.

Continuamos la ruta y lo que hasta ahora venia siendo agua se empezó a convertir en nieve y granizo. En algunas ocasiones no se veía bien, lo que unido a la "falta de experiencia" (no se puede poner aqui inutilidad para no herir sentimientos) del equipo guía Cesar-Pili nos llevaba a algunos despites y excursiones "inéditas". Despues de una rapida comida donde afortunadamente nos respetó el tiempo y ni llovió ni nevó seguimos ahora ya con el suelo totalemnte nevado lo que dificultaba el avance porque no se distinguían los caminos. Otra vez el "nos hemos perdido" y otro buen rato navegando con el GPS esta vez sobre nieve y ¿siguiendo? los caminos.

Poco después la nevada se acrecienta y esta vez nos salva que estamos metidos en un pinar y podemos ver algo. El paisaje al salir de este es blanco total, resbaladizo aunque sin problemas de atascos.

     

 Como habíamos terminado y era un poco pronto nos metemos en un valle donde conocíamos unos caminitos estrechos y trialeros, pero comprobamos como ahora son anchiiiiiiiiiiisimos y lisos, con lo que no nos sorprende ver un R21 a 60-70 por ellos. ¿donde esta ese problema ecológico que había aquí hace solo 2-3 años que condicionaba el paso de los vehiculos? Es una pena ver como se han cargado un montón de árboles, esos mismos que te tocaba evitar cuando pasabas por allí aunque tuvieras que hacer siete maniobras porque eran flora super-mega-protegida y vital para la supervivencia del planeta y que ahora se amontonan en las cunetas de las pistas (o auto-pistas).

Después de recorrer varias de ellas encontramos una paralela con un buen puche al final. Para verguenza de los conductores de los superTT que llevabamos, fue el pequeño Vitarilla el que entró primero allí. El puche, la poca altura, el desconocimiento de lo que habia y la falta de fe hizo que me quedara a la salida enganchado. Intente desengancharme hacia atrás, pero ya no habia forma de salir solo de allí. Carlos acerca a Brutus para sacarme, pero el problema era enganchar la eslinga al Viti. Y aquí apareció el Cesar, que con una arriesgada maniobra tirándose encima del capó, consiguió perder un grillete y enganchar el otro (además de quejarse mucho por la temperatura del agua). Una vez puesto un tironcito y estaba fuera.
 

Le tocaba a Cesar que pasó de una forma un poco peculiar, parándose casi en medio. Nosotros pensábamos que era chulería suya, pero nada más lejos de la realidad: se había dejado la ventana abierta y el barro llegaba al portón trasero del Chero (por dentro, eso si). Risas y paso de Brutus por allí sin despeinarse. Evidentemente eso no se podía quedar así por lo que con la eslinga ya atada al coche pasé con toda la fe del mundo y esta vez sin atascos.

Nos volvimos para casa después de haber pasado un gran día de ruta, con muchas, muchas risas.

 

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