El Éxtasis de la Plata

 

Fecha: 12/08/04 

Clima:               

Crónica: Julio  

Integrantes:

Jorge y Alvaro (Terracan) y Julio y Mari (Wrangler)


El Pasado domingo 12 de septiembre, habíamos quedado Jorge y Álvaro, con el Terracán de Jorge y yo, que ya gastaba un mono de salida al campo de un tamaño considerable.

Íbamos a hacer una ruta, calificada de dificultad media, que hace tiempo me enviaron Rosa y Roger y que se llama “El Éxtasis de la Plata”. La zona no nos es desconocida por haberla visitado con anterioridad, pues coincide en algunos puntos con otra de la guia Toyota, que transcurre por esa área.

Salimos hacia las 8:30 de la mañana rumbo a Sigüenza, con nuestros rutómetros en papel, impresos. La idea era hacer una ruta (casi) a la “antigua”, pero reconozco, que yo llevaba los WP cargados en el GPS. ;-).

Tras llegar al inicio y rellenar nuestros depósitos de combustible, iniciamos el camino, con un tiempo que era ideal, ya que no hacía una temperatura muy alta gracias a unas nubes altas que nos hacían, a ratos de sombrilla.

Nos dirigimos hacia Viana de Jadraque por las estribaciones de la Sierra de La Muela, las pistas estaban secas pero no polvorientas, ya que durante la semana había llovido. Atravesamos el pueblo de Huermeces del Cerro y a la salida nos acercamos al primes vadeo del rutómetro, el del río Salado. Yo lo había hecho antes con los compañeros de “La Pisada” y le comenté a Jorge : “Es sencillo, el piso es de cemento, no hay problema”.

Con esa mentalidad nos acercamos y vimos que estaba ancho el rio... no se veía bien el fondo y Álvaro lanzó una piedra: “Ahí hay agua......”

Mientras yo estaba poniendo WD40 en las bujías y el distribuidor del Jeep.

Bueno decidimos que pasaba yo primero y luego según lo viese, pasaría Jorge con su cochecito de serie. Subió Mari y nos metimos con decisión en el agua. Segunda reductora.

“C*Ñ*, como sube el agua... si llega hasta el borde del capót........, ¡glup!”, afortunadamente el motor del Wrangler ni siquiera tosió, había que acelerar porque el agua hacía mucha fuerza contra el avance del coche, pero por fin empezó a subir el coche y salió al otro lado del río. ¡Que susto!. Ha sido el vadeo mas largo de mi vida.

En este punto, nos dimos cuenta de que había entrado agua por la puerta de Mari y ésta gritaba “!!Ha entrado agua, ha entrado agua....¡¡”. Le dije a Jorge que nos esperase en el puente que está mas arriba del río, que nosotros iríamos por el camino bordeando los sembrados.... y salimos cada uno hacia el punto de reunión.

Pensé   que ya había pasado, pero me equivoqué, el camino estaba arado y había desaparecido.  Tras la histeria de mi copilota, al saber que habíamos de cruzar la corriente de agua de nuevo, nos metimos en el coche y nos acercamos al agua, esta vez ya sabíamos los tres (coche incluido) lo que nos esperaba. De nuevo nos introdujimos poco a poco en el agua y cuando empezó a subir, acelerador y rezo......, el coche de nuevo lo hizo bien y nos sacó del río por segunda vez, sin ningún problema.

Poner WD40.jpg (59752 bytes)

Vadeo rio Slado.jpg (64900 bytes)

Ahora sí, habíamos abandonado el agua y nos dirigimos hacia el puente, donde nos esperaban nuestros compañeros de ruta. Una vez allí, abrimos el coche y..... j*d*r, tenía agua en el piso de las dos plazas delanteras, tuvimos que quitar los tapones de drenaje de los bajos del Wrangler y terminar de secarlo empapando una gamuza....

Una vez comentado lo acaecido, con risas porque terminó bien, decidimos seguir adelante con nuestro recorrido.

Pantano de El Atance.jpg (42386 bytes) El siguiente punto era el pueblo semisumergido de El Atance, había una pareja de Toy’s y pensamos que eran personas que como nosotros gustaban de pasear por el campo.  Echamos pié a tierra y estuvimos viendo las marcas que el pantano deja con sus diferencias de nivel en árboles, casas y el mismo terreno.

Subimos a nuestros coches y continuamos con el rutómetro.... pero se perdía en la orilla del pantano, así que decidimos dar la vuelta por donde habíamos venido. Nuestra sorpresa fue que los dos coches habían venido a nuestro encuentro y se bajaron de ellos cuatro o cinco “señores” que nos hacían señas para que nos detuviésemos. El resto ya os lo podéis imaginar, que si esto es terreno de labor, que si el camino lo han hecho Vds. y otros igual que Vds., que si el pantano ha tapado el camino verdadero, y por fin... que aquello era suyo y que ahuecáramos..... Como no teníamos ganas de discutir y además el “señor” que llevaba la voz cantante, ya era conocido nuestro (otra vez salió a nuestro encuentro con los mismos aires y una escopeta en el asiento posterior), pues decidimos no discutir y tomar el camino alternativo que conocíamos de la otra ocasión.

Navegando esta vez ayudados por el GPS, conseguimos llegar al pueblo de Chirueches, que era el que buscábamos, a partir de ahí la ruta ya no tuvo incidentes dignos de mención, excepto quizás la visita de una antigua mina de sal en Olmeda de Jadraque y una zona de extracción de áridos con roderas profundas, que nos permitieron jugar un poco con los coches y los cruces de puentes. El Terracan a pesar de sus ángulos pasó bien por las zanjas. A la zanja.jpg (42353 bytes) Al aire.jpg (45587 bytes) Roderas.jpg (53803 bytes)

Pasamos un día agradable, a pesar que no acabar, ya que al llegar a Cañamares, tomamos un camino erróneo y al darnos cuenta y ver el reloj, decidimos poner rumbo a casa.

 

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